LAS COMPETENCIAS DEL EMPRENDEDOR

 
Vivimos tiempos de tribulación en nuestras sociedades occidentales. Raro es el día que no nos desayunamos con algún sobresalto. Es posible que estemos viviendo la crisis económica y financiera mayor de la historia contemporánea. Los expertos afirman que habrá un antes y un después, que nada volverá a ser como antes, especialmente en la configuración de nuestros sistemas financieros. Los controles y las regulaciones de los organismos competentes en muchos países de nuestro entorno se han demostrado ineficaces, cuando no han fallado estrepitosamente. La consecuencia inmediata está siendo la crisis de muchas empresas, y la desaparición de un buen número de ellas. Las reducciones de plantilla y los cierres están enviando al desempleo a un buen número de profesionales que no encuentran fácilmente una oportunidad de recolocación. Ante esta situación, la posibilidad del autoempleo surge como una alternativa a explorar, aunque las perspectivas económicas en el horizonte próximo no sean demasiado alentadoras. En cualquier caso, incluso en las coyunturas más desfavorables pueden surgir iniciativas valientes, que encuentran oportunidades de negocios o actividades empresariales que otros no perciben, o no se atreven a emprender. ¿Qué factores intervienen a la hora de decidirse a emprender? ¿Qué cualidades son necesarias? ¿Qué perfil caracteriza a quienes asumen el riesgo de crear empresas o negocios? A continuación nos detendremos en analizar algunas de las competencias que típicamente podríamos decir que adornan la figura del emprendedor.    
 

  1. VISION DE NEGOCIO Y CREATIVIDAD: Observador, con una sensibilidad especial para detectar oportunidades, identificando los factores claves y anticipando tendencias. Donde otras personas ven un problema o una dificultad, un verdadero emprendedor ve una oportunidad. Muestra una curiosidad e iniciativa que van más allá de lo establecido, generando ideas y soluciones novedosas. Rompe paradigmas, genera planteamientos y respuestas innovadoras.
     
  2. PENSAMIENTO POSITIVO Y ALTO NIVEL DE ENERGIA: Cuenta con una actitud positiva.Inspira visión e ilusión, transmite entusiasmo. Cree en sí mismo y en sus capacidades. Posee energía física y mental, no pierde el desánimo ni se deja abatir ante el primer tropiezo. Sabe muy bien dónde, cuándo y con qué intensidad utilizar su energía.
     
  3. CAPACIDAD PARA ASUMIR RIESGOS: “El que no arriesga, no gana” y esto el emprendedor lo tiene claro. Le gusta enfrentarse a retos y ponerse a prueba, lanzarse a caminos inexplorados. Disfruta de los desafíos y por tanto necesita de ellos para satisfacer una necesidad natural. Asume riesgos calculados, y tiene bien claro que su peor error sería no intentarlo.
     
  4. CAPACIDAD DE APRENDER DE SUS ERRORES: Confía en sí mismo pero reconoce que es capaz de equivocarse. Sabe cuáles son sus oportunidades, debilidades y fortalezas. Aprende de sus errores y es capaz de obtener beneficios hasta en las peores circunstancias.
     
  5. LIDERAZGO PERSUASIVO Y CARISMÁTICO: Se las arregla para convencer a otros y encontrar la manera de que los recursos necesarios entren en juego. Es un comunicador hábil, que se adapta a cada situación. Utiliza la diplomacia para evitar situaciones antagónicas. Seduce a quienes tiene a su alrededor por su capacidad de liderazgo. Motiva a través de la persuasión y maneja la influencia en los demás con habilidad y eficacia.
     
  6. CAPACIDAD DE ANTICIPACIÓN: Percibe antes que otros los cambios que pueden producirse en su entorno. Se anticipa a nuevos escenarios a medio y largo plazo y reacciona más rápido llevado de su intuición y olfato. 
     
  7. TOLERANCIA FRENTE A LA AMBIGÜEDAD E INCERTIDUMBRE: No se deja vencer en momentos de crisis. Ante los fracasos, no se desanima, sino que reacciona generando soluciones eficaces. Si bien en determinadas ocasiones siente miedo, no deja que éste lo anule y sigue adelante. La seguridad y la estabilidad no son precisamente los conductores de su motivación. Los imprevistos son una parte importante del juego, van a estar ahí y habrá que manejarlos cuando se presenten, sin mayores angustias por ello.
     
  8. TOMA DE DECISIONES Y RESOLUCION DE PROBLEMAS: Identifica diferentes aspectos y puntos clave de una situación o problema complejo y tiene buenas capacidades de análisis y síntesis. Siempre avanza hacia un objetivo, aunque éste no esté del todo claro y definido. Busca salidas a los problemas. Toma decisiones, sin que le tiemble el pulso, incluso en situaciones de gran responsabilidad y alto grado de incertidumbre.
     
  9. POLITIFACÉTICO: Capaz de desarrollar diferentes funciones con un alto grado de efectividad y sin altibajos. Le gusta estar en diferentes temas a la vez, le parece enriquecedor el hecho de centrar su atención no sólo en un aspecto en concreto, sino variados. Especialmente en los comienzos, el emprendedor ha de hacer un poco de todo, desde las reflexiones más estratégicas hasta las tareas más operativas.
     
  10. RESISTENCIA AL ESTRÉS Y LA FRUSTRACIÓN: Mantiene su aplomo y   equilibrio personal ante situaciones de especial tensión. Es persistente, considera quelos resultados llegan tras el esfuerzo sostenido y la firme determinación. Cuando se le interpone un obstáculo no baja los brazos hasta superarlo y dejarlo atrás. No tira la toalla fácilmente, ni a las primeras de cambio.

 
La verdad es que después de hacer una lectura atenta de las 10 competencias anteriores, y de lo que entendemos por cada una de ellas, es inevitable manifestar serias dudas, más que razonables, sobre la adecuación a ese perfil por parte del común de los mortales. Alguien podría pensar que estamos haciendo el retrato robot de uno de los súper-héroes o súper-heroínas del cómic. Y es que la condición de emprendedor no se adquiere fácilmente. Se necesita un buen puñado de capacidades y cualidades personales, que terminan inclinando la balanza hacia el éxito o el fracaso.
 
Pero, siendo importantes las competencias necesarias, la figura del emprendedor requiere, por encima de todo, una actitud ante la vida, una manera de ser especial. Algunos de ellos indican, con algo de sorna, que no llegas a ser un verdadero emprendedor hasta que no te has arruinado, como mínimo, un par de veces. Probablemente se trata de un comentario exagerado, aunque refleja bien a las claras la actitud de quien es capaz de levantarse después de caer y de resurgir de sus cenizas, a veces reinventándose a sí mismo. Algunos casos famosos ilustran bien a las claras esta afirmación, como el de Steve Jobs cuando se vio forzado a abandonar Apple después de crearla. En lugar de hundirse y entregarse a la “divina providencia” fundó la exitosa Pixar, dedicada a un negocio tan distinto como el diseño gráfico de animación para el entretenimiento. Su esfuerzo por reponerse del golpe fue generosamente premiado por la diosa Fortuna, que le reintegró a su compañía del alma cuando Apple decidió comprar la propia Pixar, con Steve dentro.   
 
La figura del emprendedor ha sido objeto de tratamiento por algunos de los más brillantes pensadores de la breve historia del management. Así, como recoge José Luis García Ruiz en su obra recopilatoria sobre grandes creadores en la historia del management, para Joseph Schumpeter (1883-1950), original socio-economista de gran prestigio internacional, el emprendedor y la innovación eran los dos aspectos centrales del desarrollo económico. Afirmaba que “pocos hombres tienen la inteligencia y el coraje que se necesitan para ser emprendedor”. Ya en la primera mitad del siglo pasado, Shumpeter preconizaba que “la evolución del capitalismo hacia la gran empresa terminaría por sofocar la conducta emprendedora”. Añadía que la gran empresa concentraría la inversión en I+D y reclutaría a los más capaces, “pero en su seno es difícil evitar la rutina y morirá el espíritu emprendedor”. A estos pronósticos tan pesimistas les atribuía consecuencias devastadoras, como la propia ruina y desaparición del sistema capitalista ocasionada por la crisis de los valores burgueses tradicionales, y su sustitución por el socialismo democrático, “donde habrá directivos, pero no verdaderos emprendedores”.
 
Han pasado casi sesenta años desde la muerte del profesor de Harvard y Presidente de la International Economic Association, y aunque sus sombrías premoniciones no se han cumplido, sí es cierto que asistimos a una evidente crisis de “emprendizaje”, especialmente en el seno de las grandes empresas. De hecho, algunos factores clave para fomentarlo, como son el compromiso y la motivación, son elementos que viven sus horas más bajas.      
 
Si miramos fuera de las organizaciones observamos los casos más auténticos del estereotipo emprendedor. Encontramos impulsores de ideas que crean proyectos en torno a ellas, ponen a riesgo su patrimonio, buscan financiación debajo de las piedras (sobre todo en estos tiempos), y dedican todas sus energías en pos de una ilusión, persiguiendo una meta que obedece a las más diversas motivaciones personales o profesionales. Sin duda son los casos más meritorios, pues se lanzan a la aventura sin el paraguas protector y el respaldo de una organización. El espíritu de superación, la voluntad firme y la convicción propia de que el proyecto saldrá adelante son las alas que frecuentemente les guían. 
 
En otras ocasiones, las motivaciones son de tipo más personal, en algunos casos grandilocuentes, como la necesidad de encontrar un sentido a la vida, o la voluntad de trascender, habiendo creado una obra que se transfiere como un legado a quienes vengan detrás, normalmente los herederos. Merece la pena hacer referencia también a aquellos emprendedores que alumbran proyectos altruistas, en beneficio de la sociedad o de la comunidad en la que viven, impulsados por la muy noble motivación de contribuir a dejar un mundo mejor que el que encontraron. A ellos debemos una buena parte de la conciencia y sensibilización social, que postula valores supremos, como la solidaridad, la generosidad, la justicia o la defensa de los derechos humanos, o la sostenibilidad medioambiental para futuras generaciones.
 
En estos casos, junto a la posesión en mayor o menor medida de un buen conjunto de competencias, son necesarias otras encomiables virtudes que pueden llegar a convertir al emprendedor en todo un modelo a seguir, que nos reconcilia con lo mejor que es capaz de crear el género humano. 
 
 
 Algunas frases destacables:
 
“El que no arriesga, no gana” y esto el emprendedor lo tiene claro. Le gusta enfrentarse a retos y ponerse a prueba, lanzarse a caminos inexplorados.
 
El espíritu de superación, la voluntad firme y la convicción propia de que el proyecto saldrá adelante son las alas que frecuentemente les guían.
 
Existen emprendedores que alumbran proyectos altruistas, en beneficio de la sociedad o de la comunidad en la que viven, impulsados por la muy noble motivación de contribuir a dejar un mundo mejor que el que encontraron.
 
Junto a las competencias, son necesarias a veces otras encomiables virtudes que pueden llegar a convertir al emprendedor en todo un modelo a seguir, que nos reconcilia con lo mejor que es capaz de crear el género humano. 
 
 
Placido Fajardo: Socio de Leaders Trust Internacional.
Licenciado en Derecho y PDD del IESE. Cuenta con veinte años de experiencia profesional en los sectores de Industria, Energía y Telecomunicaciones.
Entre sus responsabilidades más relevantes destaca la Dirección de Recursos Humanos de AT&T en España, la Dirección de Recursos Humanos de Lucent Technologies para el Sur de Europa, o la Dirección de Gestión y Desarrollo de Directivos de Endesa. Su última posición ha sido la de Director General de Recursos Humanos de Telefónica de España durante los últimos 6 años.
 
Valeria Santoni: Consultora de Leaders Trust Internacional
Licenciada en Psicología por la Universidad Católica de La Plata, Buenos Aires, Argentina. Inició su carrera profesional en Select (Grupo Randstad), empresa en la que durante tres años, realizó tareas de selección y evaluación de personal. Posteriormente y, durante dos años, trabajó como Consultora en la multinacional de outplacement Creade perteneciente al Grupo Adecco. Desde 2005, forma parte del equipo de Leaders Trust, en calidad de Consultora y adjunta en el Departamento de Documentación.
ARTICULO PUBLICADO EN LA REVISTA  Club de Excelencia en Gestión